Timos leves

Seguimos con la serie de seguridad y ahora toca los timos leves. La verdad  es que la suma de timos se hace larga y creo que será difícil no caer en alguno de ello. En fin, esperemos que no pasemos de alguno de los timos de esta lista que  había algún timo gordo que iba más allá de lo anecdótico.

El catálogo del hotel: (sufrido por el autor en la misma agencia de Karolbagh con un hotel de Pushkar) consiste en hacer un catálogo con fotos de la época de la inauguración del hotel o retocadas… pero nadie te dice que no fuese inaugurado hace 15 años y que su actual estado de conservación deje mucho que desear.

La ofrenda de flores: cuando llegas al lago sagrado de Pushkar, se te acercaran falsos santones que te ofrece una flor como bienvenida a la India, o a la ciudad santa de Pushkar, etc. Si tomas la flor, te dirá que la tienes que arrojar al lago, que hay que hacer una ceremonia…. Total que te pedirán unos cientos de rupias por hacer el idiota con un floripondio en el lago. Este timo tiene versiones similares en otros lagos sagrados, templos y orillas de río. ¡Despierta, si el portero del infierno fuese indio, el extranjero tendría que pagar para entrar! Solución: evitar las ofrendas “gratuitas”.

Taxista que te hace un precio muy bajo. Aquí hay dos opciones: que te para en una tienda a solo mirar (ver apartado de comisionistas), estas tiendas le pagan por llevarte al lugar independientemente de que compres o no. Este te supondrá retrasos e incluso que te lleven en dirección contraria. El segundo caso es mas absurdo, el taxista no tiene ni idea de donde está tu hotel, pero te cobra como si lo supiese y te regatea el precio durante 5 minutos (en algún caso, cuando el hotel está en el quinto pino, el timado es el taxista ignorante).

El billete de autobús o del museo: El cobrador que te intenta clavar el doble por un billete. A mi me ocurrió en el fuerte de Navalgarth (Jaipur), en el Palacio de Orchha y en el autobús gubernamental de Jhansi a Khajuraho (que yo me diese cuenta). Siempre se debe comprobar el precio del billete, este debe venir con números internacionales (ni en indio, ni en árabe, ni en vietnamita), consultar a otros viajeros antes o después de subir al vehículo. En caso de detectar alguna anomalía exigir que te devuelvan el dinero.

El refresco a 3 veces su precio, si no hay lista de precios a la vista, preguntar cuanto cuesta antes de pedir. Habitualmente los taxistas, conductores y guías obtienen su comida o bebida gratuitamente en restaurantes de carretera y hoteles, a cambio de cargar en la cuenta del cliente o grupo.

La familia que viaja en una litera del tren: en ciertos trenes y a un módico precio (pagado al revisor para que haga la vista gorda) se puede adquirir un billete en litera de tren y viajar toda la familia (incluidos los suegros) repartidos por las literas adyacentes. Cuando llegas al compartimento le indicas al anciano, que está en tu litera, que si tiene billete que justifique la ocupación, pero el ocupante ni quiere entender, ni muestra el más mínimo interés en entablar dialogo y mira hacia el infinito como si con el no fuese. Por cierto, la familia se hacen los suecos, como si tampoco conociesen al viejo. Solución: se llama al revisor, que amablemente acomoda al anciano, junto a cuatro familiares mas en la litera de abajo.

La mierda caca en el zapato: (ocurrida en Delhi a Curro, de Jerez) Te dice un limpiabotas que tienes una mierda en un zapato, miras y… ¡es verdad!

Té quedas aturdido… ¿cómo ha llegado una pestilente boñiga marrón a tu pie? Las calles de los pueblos y ciudades de la India están bien surtidas de este material, pero la que hay depositada sobre mi zapato parece la obra de un confitero poniéndole la guinda a un pastel. Está bien formada, voluminosa, olorosa, fresca y pegajosa… Mientras te la limpian llegas a la conclusión de que si no has pisado el pastoso material, ni la vaca se cagó encima… alguien la colocó sobre tu zapato. Un coro de limpiabotas observan, desternillándose de ti. El chico sonríe y te comunica el final de su trabajo. Le preguntas cuanto le debes y te suelta que 200 Rupias. Ahora empiezas a comprender, pero primero te haces una pregunta: ¿Cómo fui tan idiota que no pregunté el precio antes de solicitar el servicio?. Le adviertes que sabes que nadie paga mas de 5 Rupias por limpiar los zapatos, que la mierda caca te la han puesto ellos y que se van a llevar dos hostias. Esta claridad de exposición facilita mucho el entendimiento y se transforma en un desfavorable acuerdo, “desfavorable” para el viajero, de 20 Rupias.

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